Proseando

Nosotros proseamos algo más que prosas. Escritos que durarán cuanto el tiempo del hombre consciente.

29.1.05

Callejero

Era callejero por derecho propio;
su filosofía de la libertad
fue ganar la suya sin atar a otros,
y sobre los otros no pasar jamás.

Aunque fue de todos nunca tuvo dueño
que condicionara su razón de ser,
libre como el viento era nuestro perro:
nuestro y de la calle que le vió nacer.

Era un callejero con el sol a cuestas,
fiel a su destino y a su parecer;
sin tener horario para hacer la siesta,
ni rendirle cuentas al amanecer.

Era nuestro perro y era la ternura,
que nos hace falta cada día más,
y era una metáfora de la aventura,
que en el diccionario no se puede hallar.

Era nuestro perro, porque lo que amamos,
lo consideramos nuestra propiedad,
y era de los niños y del viejo Pablo,
a quien rescataba de su soledad.

Era un callejero y era "el" personaje
de la puerta abierta en cualquier hogar;
y era en nuestro barrio, como del paisaje,
el sereno, el cura y todos los demás.

Era el callejero de las cosas bellas,
y se fue con ellas cuando se marchó;
se bebió de golpe todas las estrellas,
se quedó dormido y ya no despertó.

Nos dejó el espacio como testamento,
lleno de nostalgia, lleno de emoción;
vaga su recuerdo por los sentimientos
para derramarlos en esta canción.

Alberto Cortez